
Tamarindo El mes de agosto es mi mes: celebro mi cumpleaños, el día de mi santo y por tradición el día de la madre, por lo tanto decidí darme un descanso y a mi blog. Me fui a pasar parte del mismo precisamente a… Costa Rica!!Ahora de regreso al frío Inglaterra y de vuelta a mi rutina, digamos, estoy aquí para contar algo de mi experiencia. La última vez que visité mi país fue hace dos años y en ese entonces no fui a ninguna playa. Pero esta vez si, y mi primera impresión y para mi sorpresa, me di cuenta que nuestras lindas playas se nos están escapando de las manos de los costarricenses. Tomaré de ejemplo Tamarindo que fue el lugar de inicio… en donde me encontré que el centro del pueblo está casi destruido por la incesante cantidad de construcciones en sus alrededores. Algunos dicen que es “progreso”, sin embargo no se realmente para quién es ese progreso pues la gran mayoría de las construcciones y negocios no es de costarricenses pero de inversionistas extranjeros. Tal vez se toma como progreso que estos negocios están generando trabajos para los ticos, pero por otro lado, muchos de estos negocios están atendidos por… extranjeros!!!Entré una mañana a uno de esos servicios de Internet en el mero centro de Tamarindo y lo primero que oigo fue a un señor rubio de ojos azules dirigiéndose a mi: Good morning, ¿How can I help you?… y por Dios… de que yo paso sin lugar a duda como una “local” ni hablar… que lo diga Eve… (mi papá era de origen panameño!!) así que como rubia de ojos azules… pues…
Lamentablemente no fui lo suficientemente rápida y en forma monótona le contesté en inglés, cuando le debí de contestar en español, y bueno, después de esto si lo hice y me di cuenta de que los dos norteamericanos (de California según me enteré) encargados del establecimiento hablaban casi perfecto español. Pero mi punto con toda esta historia es que este es solo un ejemplo de lo que se está convirtiendo este lugar. Todas las tiendas – o la mayoría - de ropa y souvenirs están manejados por suramericanos: chilenos, argentinos, colombianos y hasta brasileños.
Después nos fuimos a un “tour” por los lugares adyacentes y el único que no parece tener mucho “progreso” es Brazilito, porque al ir a Flamingo, el lugar también es un campo de destrucción, digo… construcciones!! Lo triste de esto también es que mientras caminábamos por las calles de Tamarindo, podíamos oler ese distintivo aroma de la marihuana del cual me familiaricé cuando caminaba por las calles de Amsterdam.

Pero bueno, por hoy estas son mis primeras impresiones de mi viaje a las playas, ya vendré con más sobre el resto del viaje… sin embargo algo de lo que SI estoy muy segura es que no importa que… todavía creo que ¡COSTA RICA ES PURA VIDA!!!